25.05.09

La hora de los ciudadanos

Por: ADOLFO FERNÁNDEZ

Defiendo el Trasvase Tajo-Segura porque creo en la primacía del derecho y el orden constitucional, y también creo firmemente que el agua es competencia exclusiva del Estado, y si dejara de serlo, España se desvertebraría. España sería un reino de taifas, que según parece es dónde nos querrían llevar algunos.

Todo se agravó con la admisión a trámite de un estatuto que invadía las competencias del Estado, incurriendo en inconstitucionalidad. Sólo votaron en contra tres diputados: Rosa Díez, Alberto Garre y Arsenio Pacheco.

Su colaboración como fedatario recogiendo firmas o simplemente con su firma de adhesión son la clave. Si no somos capaces de apoyar esta iniciativa legislativa popular que se pone en marcha aportando nuestra colaboración personal, abjuraremos de nuestros derechos y obligaciones ciudadanas elementales, y después ya no valdrán lamentaciones.

Hasta ahora han sido protagonistas los enfrentamientos políticos partidistas y ahora serán los ciudadanos de manera positiva. También ha servido el problema para la búsqueda del voto a través del agua, aquí y allí, y al día de hoy aún no se ha emprendido ninguna medida legal, ni cualquier otra acción, en la forma y el lugar adecuado, con decisiones prácticas y evaluables ante las agresiones que sufre continuamente el Trasvase Tajo-Segura.

Todo lo que debe hacerse y decirse sólo sucederá en un escenario y ese es el del Congreso de los Diputados. Y al final del debate, a votar. Sí o no, pero votando en el Congreso.

Sí o no, sin más negociaciones secretas de preámbulos o articulados de caducidad, ni trapicheos partidistas, ni tablachos autonómicos al agua, ni promesas finalmente incumplidas, ni más contradicciones territoriales protagonizadas por los dos grandes partidos de ámbito nacional.

Sí o no, a cara descubierta, en la continuidad temporalmente ilimitada del aprovechamiento conjunto Tajo-Segura.

Sí o no, a la competencia exclusiva del Estado en materia de aguas. Sin más juegos ni engaños.

Sencillamente, esto es todo lo que hay que hacer de una puñetera vez. No se quede quieto, se lo suplicamos. Ha llegado la hora de los ciudadanos.