22.05.09
Salvemos el Trasvase
Por: JUAN-RAMÓN CALERO RODRÍGUEZ
Siempre habrá pesimistas. Lo que en el lenguaje coloquial llamamos tíos «vinagre». Personas que lo ven todo negro, para los que la botella está siempre medio vacía. Gente negativa, triste, capaz de desanimar y desmoralizar al más pintado. Y esto ocurre en todos los órdenes de la vida. Y también en este asunto del Trasvase Tajo-Segura.
Hace poco más de un mes, nos hemos reunido un grupo de personas para impulsar una iniciativa legislativa popular, con la intención de que el Congreso de los Diputados debata y apruebe una proposición de ley en la que se dice que el Estado español garantiza la duración ilimitada del aprovechamiento Tajo-Segura en su actual trazado desde los embalses de Entrepeñas y Buendía. La Mesa del Congreso ya ha dado luz verde a esta iniciativa. Ahora tenemos nueve meses para recoger 500.000 firmas de españoles censados. Para ello habrá que nombrar a más de 1.000 fedatarios que den fe de que las firmas recogidas en los pliegos, sellados y numerados por la Junta Electoral Central, son auténticas. Cuando hayamos conseguido las quinientas mil firmas, el Congreso de los Diputados debatirá y votará la proposición de ley.
Como es lógico, esta iniciativa requiere la colaboración de muchas personas. Los miembros de la comisión promotora hemos iniciado contactos con todas las instituciones sociales, con los sindicatos, con los partidos, con los medios de comunicación. Y vamos a continuar. A todos les expresamos que esta iniciativa es patrimonio de todos, y que no va contra nadie. Es algo que va a beneficiar a todos los habitantes de Murcia, de Alicante y de Almería. Y que necesitamos la colaboración de todos. Hemos acuñado el eslogan de que «necesitamos un río de firmas». Y apoyos de todo tipo. También económico. Y la verdad es que estamos recibiendo una acogida muy positiva, con expresiones sinceras y entusiastas de apoyo y solidaridad. Muchas instituciones y organizaciones han puesto todos sus medios al servicio de esta iniciativa legislativa. Parece como si todos hubiesen comprendido que se trata del último tren, y de que aquí nos jugamos el futuro de todo el Sureste.
Sin embargo, ha habido alguna excepción. Ha habido alguno que nos ha expresado su pesimismo. No de forma abierta, pero sí de un modo sutil, con medias palabras.
Alguno, en efecto, ha intentado desanimarnos dejando entrever, por un lado, que nunca conseguiremos las 500.000 firmas, que esto es prácticamente imposible; por otro, que deberíamos quedarnos quietos, no vaya a ser que esta iniciativa estropee las negociaciones difíciles, y llevadas con prudente discreción, para conseguir que aunque se clausure el actual trazado del Trasvase, habrá otro trasvase del Tajo al Segura que arrancará del Tajo medio, ya en Extremadura. Y, por fin, se nos insinúa que, aunque consigamos las 500.000 firmas, en el Congreso de los Diputados, el PP y el PSOE votarán en contra de esta proposición de ley.
No estoy de acuerdo con estos planteamientos pesimistas. Y puedo asegurar que ninguno de mis compañeros de comisión promotora se ha dejado desanimar por estas sutilezas. Somos casi todos gente mayor, que en el pasado hemos prestado servicios a la sociedad desde puestos políticos o institucionales. Y que ahora vivimos en un discreto y encantador retiro. Antes de dar este paso, antes de lanzarnos a proponer esta iniciativa a la sociedad del Sureste, lo hemos meditado mucho. Y hemos llegado a conclusiones claras, en las que se asienta nuestra convicción de que ningún pesimismo estaría aquí justificado. Y ello por lo siguiente:
1.- Conseguir 500.000 firmas no va a ser fácil. Pero no es ni mucho menos imposible. Entre Murcia, Alicante y Almería, habrá más de dos millones de españoles registrados en el censo electoral. Es difícil imaginar que algún ciudadano de estas tierras se niegue a estampar su firma en una proposición que pretende el futuro ilimitado del actual aprovechamiento Tajo-Segura.
2.- Ya no nos fiamos de promesas. No confiamos en que si se clausura el actual acueducto, en el futuro se sustituirá por otro acueducto desde el Tajo medio. Sencillamente, no nos fiamos. Se nos ha engañado ya muchas veces a los murcianos (y también a los alicantinos y almerienses). No es momento de recordar cuando se prometió que habría agua si había votos. Y hubo votos. Y pasaron ocho años hasta que se puso la primera piedra del acueducto del trasvase del Ebro (por cierto, no en la desembocadura, sino en la provincia de Castellón). Y no es momento de recordar cómo se nos engañó cuando se nos prometió el apoyo de Castilla La Mancha al trasvase del Ebro, a cambio de elevar a 400 hectómetros las reservas en la cabecera del Tajo. Se elevaron las reservas y nos quedamos sin el trasvase del Ebro. Y tampoco es el momento de recordar la promesa de impugnar las competencias que se ha arrogado la Junta de Andalucía sobre el Guadalquivir, por el pésimo precedente que esto significaba para Murcia. Parece que el recurso incluso llegó a redactarse. Pero no se presentó.
Bien, se comprenderá que ahora no nos fiemos. No creemos en más promesas. Queremos que no nos quiten lo que ya tenemos, a cambio de promesas de lo que podríamos tener.
3.- Y, por fin, estamos seguros de que, una vez que consigamos las 500.00 firmas, será muy difícil que el PP y el PSOE voten en el Congreso de los Diputados en contra de esta proposición de ley. ¿Cómo podrían después presentarse estos partidos en Murcia, Almería y Alicante? ¿Cómo podrían en adelante pedirnos nuestra confianza y nuestros votos?.
Por tanto, fuera pesimismos. No hagamos caso a sutilezas aparentemente inteligentes.
¡Ah! Y que nadie piense que alguno de nosotros está utilizando esta iniciativa para volver a la política activa. En lo que a mí respecta, les puedo asegurar que no ambiciono ningún puesto político. No aspiro a nada. Únicamente quiero quedarme a solas con mi deber cumplido.